Se equivocaba, se equivocaba. Hay muchas personas con una fachada moral impecable; pero no saben que todo tiene sus "pro" y sus "contras"; son los anónimos héroes urbanos. La contra es que ese mérito puede ser contraproducente. Uno de estos ejemplos de civismo lo comprobó esta tarde.
El hombre le estaba dando unas sobras, como si fueran un plato de gourmet, a una niña de túnica.
_ Te gusta la escuela?
_ No se...
_ Cómo que no sabe, m'hija? no va a la escuela?
_ No, no voy.
_ Y la túnica? es pa l' ónivu?
_ No. No tengo más ropa
El hombre se vio visiblemente incómodo. Era imposible ignorar que la había embarrado hasta la nuca. Quiso cambiar de tema.
_ Lindo día, no?
_ pa' usté que está abrigado...
A todo esto, yo estaba extasiado viendo la escena, como una pieza de utilería del escenario que es la ciudad. Parado ahí como un autista, mirando de reojo como se le transformaba la cara al pobre veterano, tratando de seguir siendo un ciudadano decente.
_ Bueno, sí. Está frío. Voy pa' dentro. No andes sola por la calle.
_ Ando con mi madre, hasta que juntemos pa' una pensión...
Le terminó dando doscientos pesos y la niña se fue feliz de la vida.
Se le olvidó llevarse la vianda.
June 13, 2005
Subscribe to:
Post Comments (Atom)

3 comments:
no,saurio, quedate tranqui...
lo de ganímedes es pura coincidencia.
gracias por preocuparte igual.
No Saurio, yo estoy bien. Pero a veces te tienta la condición ganimediense.
por ahora seguiré posteando desde acá.
Gracias por la preocupación.
ay! que feo... hay veces que es mejor quedarse callado.
Por eso me callo.
Post a Comment